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martes, febrero 19, 2013

Un fin de semana por la costa cántabra (III)


Amaneció despejado el último día de nuestro viaje. Tras desayunar y recoger las maletas, nos pusimos de nuevo en camino en dirección a tierras asturianas. Nuestro plan era pasar por Covadonga, comer por la zona, luego ir a Cangas de Onís para comprar algunos quesos asturianos, para poner por fin rumbo a Madrid.

Atrás quedaban las tierras cántabras, no habiendo podido visitar pueblos tan bonitos como San Vicente de la Barquera o Santilla del Mar, cosa que si habíamos hecho en otra ocasión anterior. No dieron para mucho más los tres días, y a pesar del radiante sol que invitaba a dar un paseo por cualquiera de los dos pueblos, sabiendo que nos quedaba un largo trecho hasta Madrid, pusimos rumbo a poniente para buscar la A8 con dirección a Unquera, con la idea de ir hasta Panes, para desde allí adentrarnos en el Parque Nacional de Picos de Europa con dirección hacia Cangas de Onís.

La carretera que une Panes con Cangas de Onís, la AS-114, serpentea paralela al río Cares hasta llegar al Concejo de Cabrales, donde se elabora el famoso queso azul. Ya en el concejo, tras pasar la población de Poo de Cabrales, hicimos una pequeña parada en el mirador del Pozo de la Oración, lugar desde el cual se puede divisar una de las cimas míticas de la Cordillera Cantábrica, el Naranjo de Bulnes o Pico Urriellu.

Condición necesaria es que haya un día despejado, cosa que no pasó, como pueden apreciar en la siguiente fotografía. La complemento con otra tomada hace unos años para que vean cual es la vista cuando las cimas no están cubiertas de nubes


El macizo del Naranjo de Bulnes totalmente cubierto por las nubles, desde el Mirador del Pozo de la Oración

Picu Urrielu, el Naranjo de Bulnes, desde el Mirador del Pozo de la Oración

Una vez que llegamos a Cangas, tomamos la carretera con dirección al Santuario de Covadonga para visitarlo. Justo antes del Santuario, arranca la carretera que sube a los Lagos de Enol. Habiendo subido varias veces hasta los mismos y sabiendo que había nieve en las cumbres, no pudimos sino pensar como podría ser la subida en esta época. Reconozco que me encantaría un buen día de invierno tras una nevada subir a fotografiar los Lagos, porque si ya uno disfruta de los paisajes de la zona, verlo cubierto por un manto de nieve debe ser sencillamente espectacular.

Tras la visita al Santuario, nos fuimos a comer a uno de los muchos restaurantes que bordean la carretera entre Cangas de Onís y Covadonga. Nos paramos en el mismo sitio de siempre, y haciendo honor a mi tradición volví a cometer el error de pedir un cachopo que no hubo pantalones de acabarse dado su tamaño. Parece que cada año que paro en el mismo sitio, la ración ha crecido un par de centímetros ...

Desde el aparcamiento del restaurante donde comimos tomé la siguiente foto de la Basílica de Santa María la Real de Covadonga


Basilica de Santa Maria la Real de Covadonga

Nuestra estancia en tierras asturianas iba llegando a su fin. Tras una breve parada en una de las muchas tiendas de productos típicos asturianos situada en la Avenida de Covadonga en Cangas de Onís, para cargar nuestras alforjas con unas fabes y un buen surtido de quesos asturianos, la peral, gamoneu, ahumado de Pría, so sí, con dos exquisitos intrusos de estas tierras como el cantábro Tres Visos y el leonés Azúl de Valdeón, ya para poner rumbo a Oviedo y de ahí a Madrid por la ruta de la Plata.

Un descubrimiento que he hecho en este viaje es la web del Instituto Geográfico Nacional, la cual me ha permitido buscar los nombres de diversos toponimos de la zonas que he ido visitando. No dudo que la información de Google maps sea completa, pero reconozco que me gustan mucho más la información que me ofrecen los mapas que ofrece el instituto.


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sábado, febrero 16, 2013

Un fin de semana por la costa occidental cántabra (II)


El día anterior, comiendo en Barras y Tapas vimos varias fotografías de la costa de la zona expuestas en el restaurante. Le preguntamos a los camareros si era fácil llegar al sitio donde estaban tomadas dichas fotografías. Nos contaron que la zona se llama El Bolao. Para llegar a la misma hay un pequeño camino rural que arranca a la orilla de la carretera C-6316. El camino atraviesa varios prados, donde podía verse ganado pastando, hasta llegar cerca del borde de los acantilados.En esta zona un río ha erosionado el acantilando, dando lugar a un pequeño salto de agua, junto al cual están los restos de un antiguo molino fluvial. En éste se molía el maíz para obtener harina. Actualmente sólo quedan las cuatro paredes del recinto.


Acantilados del Bolao, Cóbreces , Cantabria

Acantilados del Bolao, Cóbreces , Cantabria

Antiguo molino de El Bolao

Después de la visita a la zona de El Bolao , decidimos volver a Comillas para visitar Villa Quijano más conocido como El Capricho de Gaudí, una residencia de verano construida al lado del Palacio de Sobrellano. El Capricho fue diseñado por Antonio Gaudí, aunque él no se encargó de la construcción y la dirección de la obra, delegando su labor en su compañero de promoción Cristóbal Cascante. La siguiente foto se hizo desde el jardín de la casa. Se puede apreciar el estilo oriental de la construcción, la torre terminada en un alminar persa y lo cerámica con motivo de girasoles que la decora.


Capricho de Gaudí (Comillas)

Tras recorrer el edificio y sus jardines, decidimos ir a la cercana Suances para comer. Tomamos la carretera que une Comillas con Santillana del Mar, para desviarnos por una carretera local justo antes de llegar a esta última población. Llegamos a Suances por la S-474, que discurre casi paralela a la costa. Allí nos fuimos a comer a un restaurante situado al borde de un acantilado desde el cual se tiene una amplia vista de la Playa de Los Locos, situada a poniente de la Punta del Torco, un pequeño apéndice de tierra que se adentra en el Cantábrico. En esta zona también está el faro de la localidad, que sirve de guía en esta agreste costa. La siguiente foto de la playa de los Locos la hicimos desde lo alto del acantilado


El curioso nombre de esta playa deriva de un antiguo manicomio situado cerca de dicha playa (al menos es la información que he obtenido de aquí)

Tras sacar algunas fotografías, decidimos acercarnos al faro que está al final de la Punta del Torco de Afuera. Este faro fue construido en 1861 para señalizar la peligrosa entrada del puerto de Suances. Actualmente tiene un alcance de 22 millas náuticas.


Faro de la Punta del Torco de Afuera

Punta del Dichoso, desde la zona del faro.

De nuevo en carretera, volvimos sobre nuestros pasos hasta Tagle, donde nos acercamos a conocer su playa, llamada el Sable, de arena dorada, con unos doscientos metros de longitud está situada entre dos promontorios rocosos. El mar estaba bastante movido cuando llegamos, se podía ver batir en las rocas levantando espuma.


Playa el Sable, Tagle, Cantabria

Acantilados de Poniente de la playa el Sable, Tagle, Cantabria.

Como iba atardeciendo, decidimos irnos a tomar un café a Suances, para luego irnos al apartamento rural y descansar, ya que al día siguiente teníamos que volver a Madrid, no sin antes pasar por tierras asturianas para visitar Covadonga y comprar algunos quesos de la región.


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miércoles, febrero 13, 2013

Un fin de semana por la costa occidental cántabra (I)

El pasado mes de Noviembre, aprovechando que teníamos un día festivo en Madrid por celebrarse la fiesta de la Virgen de la Almudena, decidimos pasar unos días en la zona de la costa occidental de Cantabria, y aprovechar para recorrer algunas de las poblaciones entre Unquera y Suances. Tras buscar por Internet varios alojamientos, decidimos alquilar un pequeño apartamento rural en la villa de Cóbreces, pequeña localidad que pertenece al municipio de Alfoz de Lloredo.

Como nos suele pasar en estos viajes salimos casi de noche. A pesar del mal tiempo que hacía en Madrid, conforme subimos hacía el Norte de la península el tiempo fue poco a poco fue mejorando. Con las paradas de rigor, tardamos unas cinco horas y media en llegar a Cóbreces, llegando a Las Fontanías - los apartamentos rurales donde nos alojamos - cerca de la medianoche

La mañana, como suele ocurrir por estas tierras, amaneció con lluvia, aunque escampó pronto. Tras prepararnos salimos y pudimos ver el paisaje alrededor de los apartamentos donde nos alojábamos: casas agrupadas en núcleos relativamente pequeños, destacando dos construcciones arquitectónicas en la zona, la Iglesia de San Pedro ad Víncula y la Abadía Santa María de Viaceli. Cercano al pueblo está la playa de Luaña.

En la abadía de Santa María, actualmente habitada por la orden de la Trapa, se elabora un riquísimo queso elaborado a partir de leche de vaca.No dejen de probarlo si tienen ocasión.

Decidimos poner rumbo por la C-6316 hacía Comillas. Entramos en la villa por la zona de la playa, desde donde se puede ver el paseo marítimo, la Fundación Comillas, el muelle pesquero y el antiguo cementerio de la población. Aparcamos cerca del muelle, desayunamos en uno de los bares de la zona y nos fuimos a dar un paseo por la zona. El día estaba algo plomizo y frío, pero eso no quitaba que fuera muy agradable pasear por el paseo marítimo que discurre paralelo a la playa. Desde el mismo hice la siguiente foto de un barco saliendo del muelle pesquero.


Barco navegando frente a la playa de Comillas

Volvimos sobre nuestros pasos para ir a un paseo que había en la zona alta del muelle, desde donde se podía divisar un buen trozo de la costa de la zona occidental de la población. El muelle está construido en una pequeña punta que se adentra en el mar, limitado por unos acantilados y por un dique que lo protege del Cantábrico. Sobre estos acantilados hay varios caminos por los cuales se puede pasear. Uno de ellos arranca junto al muelle, y lleva a una zona sobre el acantilado desde donde tomamos esta foto de la costa.


Costa cántabra, desde Comillas

Tras bajar de nuevo a la zona del muelle, volvimos a Cóbreces para comer. A pie de carretera, descubrimos el restaurante Brasas y Tapas, donde comimos bastante bien. Además, preparaban comida para llevar, cosa que nos solucionó las cenas, al estar el restaurante muy cerca del apartamento rural.

Después de comer nos fuimos de nuevo a Comillas. Éramos conscientes que a estas alturas de año, oscurecería pronto, no teniendo demasiado tiempo para visitar y fotografiar la antigua Universidad Pontificia de Comillas, hoy sede de la Fundación Comillas. Una vez aparcado el coche, nos dimos una vuelta por los alrededores de los edificios. Siendo relativamente tarde, no nos dio tiempo a visitar el interior, pero si disfrutar de un agradable paseo por la zona de los alrededores de los edificios. Al estar situado en lo alto de una colina, se tiene una amplia vista sobre la Villa de Comillas y el mar. Aunque caía la tarde y había poca luz, nos dio tiempo a hacer algunas fotografías.


Villa de Comillas

Palacio de Sobrellano

Intentamos hacer algunas fotos de los edificios de la Fundación, pero no quedamos demasiado satisfechos con de las mismas. Suponemos que es mucho mejor fotografiar los edificios a otra hora del día, con más luz y usar un gran angular.

Cuando cayó la noche, relativamente pronto en esta época del año, nos fuimos al apartamento a cenar algo y descansar para el día siguiente.


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sábado, agosto 11, 2012

Una escapada al Norte de España (IV)

El último día, después de desayunar, decidimos acercarnos a una de las destilerías de aguardiante cercana a Potes. Allí utilizan alquitaras para producir el aguardiente. Me llamó la atención lo controlado que tiene Hacienda el tema de la producción de alcoholes, precintando las alquitaras cuando termina el proceso, según nos contaban en la destilería. Desde la zona donde estaba situada, pude hacer un par de fotos de las faldas de las montañas que dan forma al Valle de la Líebana.



De vuelta al hotel, tras despedirnos de los dueños - una conversación bastante agradable -, decidimos que íbamos a intentar de nuevo coronar San Glorio para llegar al Valle de Valdeón. Pasado la Vega de Liébana, y cuando las rampas se hacían más duras,con un poco de nieve en la carretera se podía circular bien, aunque el control de tracción del coche saltó un par de veces. A mitad del puerto, nos cruzamos con un coche que venía de bajada y tras hablar con ellos nos dijeron que se podía llegar. Pasamos el mirador del Corzo, totalmente cubierto de nieve, y llegamos a coronar el puerto, para empezar a bajar por la vertiente leonesa con rumbo a las tierras de la Reina. La siguiente serie de fotos están hechas justo tras coronar el puerto, y mientras bajamos con dirección a Llanaves de la Reina.




Alto del puerto de San Glorio




Bajando San Glorio en la vertiente leonesa, con dirección a las Tierras de la Reina.




La carretera que baja de San Glorio, encajonada en el desfiladero, con el Yuso / Esla a la izquierda

Una cosa curiosa que me ha pasado hablando con lugareños de esta zona es que los ríos que bajan del Puerto del Pontón y de San Glorio, que acaban en el pantano de Riaño, según a quien le preguntes, los llamarán Yuso o Esla, en función del valle en el que estés.

Como estaba bastante nevado, y la carretera hasta Pandetreve es peor, decidimos seguir a través de Boca de Huérgano, con dirección a Riaño, y de ahí entrar en el Valle de Valdeón a través del puerto de Panderuedas. En este tramo del viaje, si que pillamos bastante nieve, en especial en las zonas de umbría cercanas a la parte más alta del puerto de Panderruedas. Llegamos a Posada de Valdeón, donde nos fuimos a la Queserías Picos de Europa a comprar varios de los exquisitos quesos azules que hacen, aparte de un kilo de mantequilla riquísima. Hablando con los dueños, nos comentaron que Pandetrave estaba abierto, así que nos animamos a salir del valle a través de él, para ir a Portilla la Reina y de ahí volver hacía Riaño. Saliendo del Posada de Valdeón nos paramos a fotografiar el pueblo




Posada de Valdeón, bajo la nieve

Cuando coronamos el puerto de Pandetrave, también bajamos a tomar a algunas fotos. Las últimas rampas estaban bastante nevadas. Lo malo de esta carretera es que es bastante solitaria con ningún tráfico en esta época del año.




Alto del puerto de Pandetrave




Bajando Pandetrave hacia tierras de la Reina

El álbum de fotos de todo el viaje, está en Picasa con el título Norte de España, Febrero de 2011

Cuando llegamos a Portilla la Reina, tomamos la carretera con dirección a Riaño. Nos paramos a comer en un pequeño hotel en Boca de Huérgano. De nuevo en carretera, llegamos a Riaño y tomando la N-621 hasta Cistierna, para posteriormente ir hacía León por la N-625 y de ahí a Madrid. En el siguiente mapa puede verse el recorrido que hicimos por la zona.



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lunes, agosto 06, 2012

Una escapada al Norte de España (III)

Desde que tuve la oportunidad de visitar hace unos años el Valle de la Liébana, siempre he tenido la ilusión de verlo - junto con toda la zona de Picos de Europa - bajo la nieve. No sabiamos muy bien que tiempo nos íbamos a encontrar los últimos dos días de la escapada que habíamos programado, y como habíamos llegado de noche al hotel, tampoco teníamos demasiado claro como estaría el tiempo en el valle, y sobre todo en lo alto de los puertos, puesto que , en principio, queríamos cruzar San Glorio y Panderruedas o Pandetrave para entrar en el Valle de Valdeón. Con estas espectativas y tras una excelente cena en Peñas Arriba nos fuimos a la cama,esperanzados en contar con la meteorología a favor al día siguiente.

A la mañana siguiente, las espectativas meteorológicas se habían cumplido: Había nieve en la zona de Lon, que está en la faldas del Valle, a apenas siete kilómetros de Potes, así que era probable que en el circo glacial de Fuente Dé, estuviese bastante nevado. Tras un buen desayuno, cogimos el coche y comenzamos el ascenso por carretera a Fuente Dé. Las zonas altas del valle estaban cubiertas con nieve reciente, y conforme la carretera ganaba altura, comenzó a nevar de manera suave, pero sin la intensidad suficiente para que cubriese la carretera. Una vez llegamos al circo, dejamos el coche en los aparcamientos del Teleférico que sube al mirador del cable. En esta zona estaba totalmente cubierta de nieve: árboles y la pradera que hay a los pies de las montañas que delimitan el círculo glacial. Estuvimos un rato disfrutando del paísaje y viendo caer la nieve. Uno se plantea como sería la vida hace años en estos pueblos de alta montaña dedicados a la ganadería, como hace unos años la gente recorría esas sendas de camino a los invernales donde el ganado se refugiaba de las inclemencias meteorológicas. Incluso hoy en día, a pesar de los todoterrenos, no debe ser fácil circular por esas pistas con el tiempo invernal.




Uno de los pueblos nevados, camino de Fuente De.




Arranque del camino que lleva a Posada de Valdeón desde Fuente Dé.




Antigua cabina del teleférico de Fuente De bajo la nevada




Nevada en el Circo de Fuente Dé

Al mediodía, bajamos de nuevo a la Posada de Peñas Arriba a disfrutar de un excelente almuerzo, nos animamos a intentar coronar San Glorio, para llegar al Valle de Valdeón, bien por el puerto de Panderrueda o bien por el puerto de Pandetreve. Sin embargo, aunque la carretera estaba bastante limpia hasta llegar a la Vega de Liébana, una vez que empezamos a subir las rampas del puerto, vinos que había demasiada nieve, y sin cadenas, no nos arriegamos a coronarlo. La siguiente foto la hicimos durante la ascensión al puerto.




La carretera que sube al puerto de San Glorio

Con el cambio de planes, decidimos volver sobre nuestros pasos y subir al Monasterio de Santo Toribio de Líebana, y concretamente a la zona de la Ermita de San Miguel, desde donde se puede ver parte del Valle de la Líeabana - a pesar del mal tiempo -. Allí estuvimos un rato disfrutando de la tranquilidad de la zona, para irnos a descansar. Esa noche cenamos en Potes y nos fuimos temprano a la cama, ya que al día siguiente, queríamos volver a intentar subir San Glorio para entrar en el Valle de Valdeón y volver a Madrid a través de Riaño.




Ermita de San Miguel

El recorrido que hicimos puede verse en el siguiente mapa de Google:

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sábado, agosto 04, 2012

Una escapada al norte de España (II)

Nuestra segunda etapa nos lleva a Oviedo a las faldas del Monte Naranco , a visitar dos de las joyas prerrománicas asturianas, la iglesia de San Miguel de Lillo y el palacio de Santa María del Naranco, construidos ambos durante el reinado de Ramiro I, en el siglo IX después de Cristo.

El primer monumento que visitamos fue el palacio de Santa María del Naranco, reconvertido posteriormente en iglesia, tras el derrumbe de parte de San Miguel de Lillo. Este palacio tiene planta rectangular, construida en dos naves superpuestas cubiertas con bóvedas, forma de construir bastante común en el prerromámico español. Es la única construcción que ha llegado a nuestros tiempos con ambas naves completas, conservándose en el resto de edificios similares sólo la nave inferior. Llama bastante la atención los contrafuertes de las fachadas norte y sur, pero sobre todo las hermosas portadas situadas a poniente y occidente. En la portada oriental, tiene una zona inferior con tres arcos de medio punto, encima de la cual hay un balcón con árcos de medio punto peraltados apoyados sobre columnas con capiteles corintios. En la zona superior, hay una pequeña ventana con tres arcos. En la portada occidental, se repite la misma estructura, excepto que en la zona inferior no existe los tres arcos de medio punto y si una zona de entrada al palacio. No llegamos a entrar en el mismo, para quien tenga curiosidad sobre su interior, en especial por su interesante decoración, puede ver la ficha técnica en la web de Turismo Prerrománico.




Santa María del Naranco




Santa María del Naranco

San Miguel de Lillo está a escasa distancia de Santa María del Naranco. En pocos minutos estamos ante esta iglesia, que parece haber sido construida por el mismo equipo que se encargo de Santa María del Naranco. Hasta nuestros días sólo ha llegado un tercio de la iglesia original, puesto que el resto fue destruido por un corrimiento de tierras que ocurrió entorno al siglo XI. La planta de esta iglesia es de basílica, con tres naves y tres ábsides cuadrados, estando totalmente abovedada. Sólo la visitamos por fuera, con lo que nos perdimos su decoración. Por lo que he leído sobre la construcción de esta iglesia y Santa María del Naranco, hacen uso de una serie de elementos y técnicas arquitectónicas que desaparecieron durante el siguiente siglo hasta que empezó el periodo románico. No dejen de visitar la ficha técnica de esta maravilla prerrománica en la misma web que Santa María del Naranco.




San Miguel de Lillo




San Miguel de Lillo

Tras la visita a estas construcciones en la falda del monte Naranco, cogimos el coche para irnos a una de las villas marineras más curiosas y conocidas de la costa asturiana: Cudillero. Aparcamos en la zona de los nuevos muelles, desde donde se puede ver como el pueblo está encajado en la montaña, con una plaza con una rampa en el extremo que linda con el mar. Toda la nueva zona de los muelles y aparcamientos han sido ganados al mar y cerrados por una escollera que lo protege del Cantábrico.




Cudillero




Cudillero, la rampa del antiguo muelle

Como tantos puntos de la costa cantábrica, la entrada al muelle está señalizada por un faro situado en Punta Roballera,en un acantilado de 75 metros de altura. Puede llegarse al mismo a través de una senda peatonal. Su alcance es de unas 25 millas.




Faro de Cudillero

Aprovechamos para comer en uno de los múltiples restaurantes que hay en la plaza, y que han ido surgiendo para dar servicio al turismo que hay en la zona. Después de un buen menú, continuamos paseando tanto por el muelle viejo, como con el nuevo en el cual pudimos presenciar un espectáculo curioso. Un banco de pescado - no recuerdo exactamente la especie - había entrado en la rada del muelle, y estaba todo lleno de pescadores con cañas, aprovechando la soleada tarde de finales de febrero. Según nos contaron, las capturas se preparan en conserva, las cuales consumían durante todo el año. Aquí puede verse a los pescadores con todos sus cañas y aparejos de pesca.


El tamaño y la altura de la escollera que protege al puerto, nos da una idea de lo violento que puede llegar a ser el Cantábrico cuando hay tempestades.




Escollera del puerto de Cudillero

Desde el puerto nuevo, tanto a oriente como occidente, se puede observar la agreste costa de esta zona de Asturias. Para aficionados a este tipo de paísajes esta costa es todo un regalo de la naturaleza para disfrutar. Interesante saber, cerca de cudillero también hay arenales que dan lugar a magníficas playas, como la de Aguilar.




Costa de Poniente, Cudillero

Al caer la tarde, de nuevo en carretera, con rumbo al Valle de la Liébana. En nuestra ruta pasamos por el Santuario de Covadonga, aunque al salir tan tarde, llegamos casi de noche. Aunque no hice fotografías, era curiosa la sensación que transmitía la esplanada vacía del santuario, acostumbrado a verlo lleno de gente, con el ambiente húmedo. En carretera de nuevo, rumbo a Panes, para atravesar el desfiladero de la Hermida y entrar en tierras de la Liébana, para ir a la estupenda Posada de Peñas Arriba, en la aldea de Lon, donde nos íbamos a hospedar los dos siguientes días.


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jueves, julio 05, 2012

Una escapada al norte de España (I)

El año pasado decidimos hacer una escapada a finales de Febrero a tierras del norte de España. Teniamos una idea aproximada de lo que queriamos ver, empezar en Ribadeo, para visitar la cercana Playa de las Catedrales, seguir por la costa para conocer Luarca, hace noche en Oviedo, para poder visitar tanto Santa María del Naranco como San Miguel de Lillo, volver sobre nuestros pasos para ir a Cudillero y pasar dos días en el Valle de la Liébana

Salimos de Madrid el viernes por la tarde,con destino a nuestra primera etapa nos va a llevar a Ribadeo pueblo situado en la margen izquierda de la ría del Eo, que es la frontera natural que separa la región gallega de la asturiana. Haciamos noche en el Parador. Pensábamos que ya estaría terminada toda la A8, la autopista que recorre toda la costa cántabra, pero desde Avilés hasta Ribadeo, hay bastantes tramos que todavía no estaban aún terminados - tampoco lo están ahora como pude comprobar en un reciente curso de fotografía en el que he estado -. Esto hace que se tarde más de lo que teníamos previsto, y ojo que webs como Google Maps marcan la carretera como si toda fuera autovía, cosa que nos es cierta. Llegamos de noche, y tras cenar nos fuimos a descansar para recuperar fuerzas para el día que nos esperaba.

El sábado amaneció con un fuerte aguacero, que a ratos apenas dejaba ver desde los ventanales del parador la ría del Eo. Sin embargo, poco a poco empezó a despejar y pudimos irnos a recorrer la costa. Aunque el tiempo no acompañaba cuando realizamos la foto, las vistas de la ría desde el parador merecen la pena.




La ría del Eo, desde el Parador de Ribadeo

Nos fuimos a visitar la costa de Ribadeo. La primera parada la hicimos en el paseo que discurre paralela a la ría del Eo, al que se llega a través de la carretera del faro. Allí aparcamos, y a pesar de la ligera lluvia, nos dimos un paseo por la zona que está habilitada para ello junto al Castillo de San Damián, antigua fortaleza construida orignalmente en en el siglo XVII y reconstruida dos veces, tras ser destruida por los ingleses en una ocasión y que volara por los aires en el siglo XIX. Puede verse en la siguiente fotografía:




Castillo de San Damian, Ribadeo

En esta parte hay algunas pequeñas calas a las cuales se puede bajar




Pequeña cala en la margen gallega de la ría del Eo.

Si seguimos la carretera que discurre paralela a la ría en dirección a la desembocadura del Eo, nos acercamos hasta Isla Plancha, un islote unido a tierra firma por un puente donde hay dos faros: el antiguo construido en el año 1857, y el nuevo, que entró en servicio en el año 1983, con un alcance de 21 millas. La zona está acondicionada para poder pasear.Puede encontrarse más información sobre este faro en Faro de Illa Pancha.




Antiguo faro de Ribadeo, en Isla Plancha





Faro nuevo de Isla Plancha

Tras esta excursión, volvimos a Ribadeo para comer tranquilamente y esperar a que bajara la marea pare poder visitar la playa de Aguas Santas o Playa de las Catedrales, el motivo por el cual quisimos empezar este viaje en Ribadeo. Esta playa tiene una particularidad: la única manera de visitarla es con la marea baja, puesto que el mar la cubre durante la pleamar. Por tanto es aconsejable mirar una tabla de mareas de la zona antes de acercarse a verla. Normalmente, los establecimientos turísticos de Ribadeo, suelen tener información sobre la pleamar y la bajarmar. El encanto especial de esta playa son los arbotantes naturales que la erosión del mar ha ido labrando en las pizarras y esquitos, cuyo aspecto recuerda al de las catedrales góticas. Merece la pena ver la playa desde lo alto del acantilado con la pleamar y luego dar un paseo por los arenales disfrutando de los arcos y cuevas con la marea baja. A pesar de ser pleno invierno, había mucha gente visitando la playa. En abril de este año, en un curso de fotografía, me comentaron que en verano es prácticamente imposible visitarla por la gran cantidad de público que hay. Si alguna vez tienen oportunidad de visitarla fuera de temporada alta, no dejen de hacerlo. Merece la pena disfrutar del paisaje.




La playa de las Catedrales , Ribadeo





La playa de las Catedrales , Ribadeo





La playa de las Catedrales , Ribadeo

Si se continuamos hacía el Oeste por la carretera, llegamos a una zona donde hay varios miradores desde donde se puede contemplar la costa de la zona. La siguiente fotografía está tomada desde uno de ellos.


Estuvimos dando un paseo por esa zona hasta el atardecer, momento en el cual cogimos el coche para dirigirnos a nuestra próxima parada, la preciosa parroquia de Luarca, capital del concejo asturiano de Valdés. Lástima que sólo pudimos darnos una vuelta de noche, porque el pueblo es muy bonito. Aparcamos el coche en la zona del puerto y dimos un paseo por la zona, fotografiando el puerto. Es un destino que tenemos anotado en nuestros planes para volver y visitarla con tranquilidad, tanto el pueblo como las playas que tiene alrededor.

Esa noche haciamos teníamos previsto cenar en un restaurante en Luarca , el Barómetro, que nos había aconsejado un compañero de trabajo. Mereció la pena, disfrutamos de un cachopo y unos fideos con almejas exquisitos. Eso sí, si quereís comer en él,aseguraros de tener reserva, porque nosotros, llegando a las nueve de la noche y a primeros de marzo, casi no conseguimos mesa.




Muelle de Luarca





Barco en el muelle de Luarca


Tras cenar subinos hasta la zona del faro desde donde se puede ver toda Luarca. La lástima es que no me quedaron demasiado bien las fotos que hice en la zona. En la hora dorada o azul, se debe de disfrutar de una bonita vista de la población y su muelle. Después del paseo, nos fuimos hacia Oviedo, donde pasamos la noche. La ruta del día siguiente, subir al Monte Naranco , para ver Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo y volver de nuevo a la costa para ver Cudillero.


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