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lunes, mayo 03, 2010

Cacela Velha

Este pasado mes de Febrero, aprovechando un fin de semana que bajamos por mi tierra, pasamos a Portugal, a visitar la pequeña villa de Cacela Velha, en el Algarve, a muy pocos kilómetros de la frontera con España. Desde el pequeño alto donde está edificada la villa, se puede disfrutar a levante de la vista sobre Altura y Vila Real, y a poniente toda la zona del parque natural de la Ría de Formosa, un conjunto de islas, barras de arena y esteros, que se extienden desde la playa de Mantarrota hasta prácticamente Faro. Si tenéis oportunidad, no dejéis de visitar la zona del parque correspondiente de la Ilha de Tavira.

El centro de la villa recuerda a la arquitectura típica de esta zona del Algarve. También hay un cementerio y los restos de una fortaleza, donde se encuentra unas instalaciones de radar del ejército portugués. La iglesia de la villa no la pudimos visitar, porque se estaba ejecutando algunas obras de restauración cuando fuimos.


El centro de la Villa


La Fortaleza de Cacela Velha.


El parque natural de la Ría de Formosa, hacia poniente, desde Cacela Velha

El parque natural de la Ría de Formosa, hacía levante, con Altura y Vila Real de Santo Antonio al fondo.

El resto de las fotografías están colgadas en Picassa en el álbum Cacela Velha y Ría de Formosa.Esta vez las fotos están hechas con la cámara compacta de un familiar, no con la DSLR que suelo usar.


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sábado, noviembre 14, 2009

Madeira (IV): Parte del macizo central y costa este

El siguiente día, último en el que teníamos el coche de alquiler,tras salir del hotel, nos fuimos a visitar el Pico dos Barcelos. Esta pequeña colina se eleva a unos trescientos cincuenta y cinco metros del nivel del mar, y desde el mismo se puede apreciar una vista de parte de la costa sur de la isla, desde Funchal al este hasta la zoba de Cabo Girão por el Oeste. En lo alto del pico hay construido un mirador con un crucero.

Funchal, desde el Pico dos Barcelos

Tras disfrutar un rato de las vistas de Funchal, nos pusimos de nuevo en marcha, tomando la carretera ER-107, que se retuerce por las faldas de la montaña, hasta alcanzar la Eira do Serrado, a mil noventa y cinco metros de altitud. Hay un hotel y un mirador desde el cual se disfruta de una magnífica vista de la población de Curral das Freiras - refugio de Monjas - , por se la zona donde se refugiaron religiosas durante uno de los ataques de piratas ocurridos durante el siglo XVI. Hay una pequeña senda empedrada al lado del hotel que lleva a un mirador desde donde se puede apreciar el valle. Desde aquí se puede bajar a Curral das Freiras andando, a través de un camino o bien volver sobre nuestros pasos, hasta la carretera viaje, actualmente cortada debido a los desprendimientos y por último, un túnel que llega hasta la población. En esta zona abundan las castañas

La vertiente sur de la isla desde la Eira do Serrado

Curral das Freiras, desde la Eira do Serrado

Bajamos a la población a través del túnel, y nos fuimos al centro. Después de aparcar, visitamos la iglesia, dedica a Nossa Senhora do Livramento, construida en el siglo XIX. Desde aquí se puede seguir hasta la falda de Pico Ruivo, que con sus mil ochocientos sesenta y dos metros, es el techo de la isla. Desde la plaza del pueblo, se puede ver el mirador de la Eira do Serrado, tal como se aprecia en la siguiente foto:

La Eira do Serrado desde Curral das Freiras

De nuevo en camino, tomamos la ER-107 de vuelta para bajar de nuevo a la costa. Una vez en Funchal,decidimos visitar los diferentes pueblos que hay a lo largo de la costa. Nuestro primer destino es Ponta do Garajau (nombrado por los primeros habitantes de la isla por las aves que anidaban en esta zona). En este pequeño promontorio, sobre el que está construido una estatua de Cristo Redentor, se abre al océano sobre una zona protegida.Las aguas de esta zona son reserva natural y son necesarios permisos especiales para poder navegar por esta zona, estando la pesca totalmente prohibida. En las aguas de esta zona se pueden encontrar mantarrayas, barracudas, morenas o peces. Desde el aparcamiento, parte una pequeña carretera que lleva a una playa situada a los pies del acantilado.

Cristo Redentor, en Ponta do Garajau

Continuamos nuestra excursión, y ahora nos detenemos en la población de Santa Cruz. Tras dejar el coche en un parking, nos damos un paseo por el paseo marítimo, cuya playa no deja de ser una extensión de cantos rodados. Para tomar el sol en esta zona es necesario poder coger una de las hamacas de madera que hay. Además, esta zona tiene otra particularidad: Esta justo al lado de la senda de aproximación de la pista 05 del aeropuerto de Funchal, de tal manera, que veremos los aviones pasar a no más de cincuenta metros de altura, con un buen estruendo, ahora para el que le guste el spotting como a mi, podía disfrutar como un niño. Se puede aprecia la playa en la siguiente foto:

Playa de Santa Cruz Os dejo una foto de la cabecera de la pista 05 desde la misma playa de Santa Cruz, para que os hagáis una idea de la baja altura a la cual los aviones pasaban:

El umbral de la pista del aeropuerto de Funchal desde la playa de Santa Cruz

Nos acercamos a la plaza de la iglesia, donde está la iglesia de São Salvador, del siglo XVI , en una plaza cubierta por laureles y palmeras. Al otro lado de la plaza, está el ayuntamiento, de estilo manuelino.

La iglesia de São Salvador, en Santa Cruz

Se iba acercando la hora de comer, y a pesar de ser zona turística, los portugueses suelen comer bastante temprano, así que recogimos el coche y nos dirigimos a la localidad de Machico. En la ensenada sobre la cual se asienta esta ciudad, fue donde llegaron en julio de 1419 João Gonçalves Zarco e Tristão "das ilhas", descubridores de la isla de Madeira, los cuales fueron pioneros de las conquistas de los navegantes portugueses durante el siglo XV y XVI.

Dice la leyenda romántica que el nombre de la ciudad deriva de Robert Machin y Anne d'Arfet, que huyeron de Bristol en un velero al oponerse sus familias a su matrimonio. Una violenta tempestad los arrastró hacía el sur, naufragando en esta zona de la isla. Anne murió, y al enterrarla, Robert levantó una cruz que fue encontrada por João Gonçalves Zarco.

Nos dimos una vuelta por el centro de la población, hasta que dimos con una terraza situada detrás del fuerte de Nossa Senhora de Amparo, construido en el siglo XVIII para protegerse de los piratas. Hoy en día uno de sus edificios se ha rehabilitado para poder ser usado como oficina de turismo. Nos dimos una vuelta por el paseo marítimo, en uno de cuyos extremos está la Capela de São Roque, del siglo XV. También visitamos la iglesia de Nossa Senhora de Conceiçao, del siglo XV, con elementos del gótico final y del estilo manuelino.

La iglesia de Nossa Senhora de Conceiçao, en Machico

Al igual que el resto de las playas de la isla, ésta era de cantos rodados, aunque también había una playa de arena artificial junto a uno de los extremos de la bahía

La playa de Machico

Machico está situado justo en la otra cabecera de la pista de aterrizaje del aeropuerto de funchal, la 23. Tal como estaba configurado el aeropuerto, se veían despegar los aviones, girando hacía la izquierda para evitar los acantilados de la zona del mirador de Pico do Facho.

Tras un paseo para bajar la comida, cogimos la carretera ER-108 con dirección al puerto de la Portela, situado a seicientos sesenta y nueve metros sobre el nivel del mar, desde donde se disfruta de la visa sobre la Penha de Áquia, un peñón situado junto al mar de casi quinietos ochenta metros de altura, a cuyos pies se encuentra la población de Santa Cruz. Desde el puerto de la Porteladesde donde arrancan varias rutas de senderismo, entre otras la levada do Furado.

La Penha de Águia,desde el mirador de la Portela Como se aprecia en la foto anterior, el interior de la isla es mucho más húmedo que la costa sur de donde veníamos. Además se nos puso a llover y bajó la niebla, lo que hizo bastante complicado de disfrutar del recorrido por esta zona. Nos quisimos acercar a visitar el pueblo de Santo da Serra, para visitar su iglesia de San Antonio. Los fines de semana se celebra en la zona un animado mercado con productos agrícolas de la zona.

Bajamos de nuevo a Machico, con la idea de seguir por la costa hasta la población de Caniçal y la Península de São Lourenço. Queríamos ir por una carretera lo más pegada a la costa posible, y con suerte, dimos con la que lleva al mirador de Pico do Facho. Desde el mismo se divisa toda la bahía de Machico y la cabecera de la pista 23 del aeropuerto de Funchal. También se divisa a lo lejos el conjunto de las ilhas desertas.Aquí estuvimos un rato, que aprovechamos para hacer varías fotos de las operaciones del aeropuerto de Funchal (ver esta entrada)

Machico y el aeropuerto de Funchal, desde Pico do Facho

Las ilhas desertas desde Pico do Facho

Tras pasar un rato disfrutando de las vistas en el mirador, bajamos hasta la población de Caniçal de marcado carácter marinero. Esta fue la base de una industria de caza de ballenas durante gran parte del siglo XX. Actualmente se ha convertido en el puerto por el cual entra las mercancías a la isla. Se puede disfrutar del Museu da Baleia da Madeira, el museo de la ballena, donde se cuenta la historia de esta industria en la isla, aparte de alojar varios proyectos para la conservación de estos mamíferos. El tercer fin de semana de septiembre se celebran las fiestas en honor de nuestra Señora de la Misericordia.

Seguimos por la carretera ER-109 para visitar la península de São Lourenço. Aquí el paisaje cambia por completo. Hasta ahora, nos ha acompañado el verde, subtropical o de los bosques de laurisilva . Sin embargo, esta península es árida, apenas cubierta de vegetación y expuestas a los vientos del océano.Se adentra en el mar unos cinco kilómetros. Llegamos hasta el mirador, para disfrutar de la vista de la isla de Porto Santo a lo lejos, pero sobre todo de los áridos acantilados que forman la costa norte de esta península. Son muy interesantes las formaciones rocosas de la Ponta do Castelo. Si miramos hacía el norte de la isla, era curioso ver el contraste de la costa norte, cubierta de vegetación, con lluvia y la aridez de esta península. Desde esta zona parten varias rutas de senderismo - apta para cabras ... - , que permite llegar hasta un mirador llamado Casa de la Sardinha. Curiosamente esta zona no se ha librado de la burbuja inmobiliaria, existiendo toda una nueva población construida recientemente en la costa sur de la península, llamada Quinta do Lorde.

Acantilados de Ponta do Castelo, desde Ponta do Rosto

Porto Santo desde la Ponta do Rosto

Caniçal desde la península de São Lourenço,contraste con la zona

A pesar de estar atardeciendo, todavía nos encontramos con fuerza, y de vuelta a Caniçal, nos animamos a acercarnos a la población de Porto da Cruz, a los pies de Penha de Águia. Esta es una de las zonas más ricas de agricultura de la isla. Después de aparcar, nos dimos una vuelta por el paseo marítimo construido alrededor de los peñones que forman esta costa. Porto da Cruz, tiene también piscinas de agua de mar, puesto que la única playa que hay es una pequeña caleta de cantos rodados. Todavía existe una destilería de caña de azúcar en esta población, que está situada junto a la playa. Coincidió cuando llegamos con las fiestas del pueblo, estando todas las calles decoradas y con fuegos artificiales por la noche.

Penha de Águia

Porto da Cruz

Aprovechamos para cenar en esta población, y ya dimos por finalizado el día tras

Referencias

  1. Eira do Serrado
  2. Curral das Freiras
  3. Curral das Freiras
  4. Ponta do Garajau
  5. Município de Santa Cruz - Madeira
  6. Funchal
  7. Câmara Municipal de Machico
  8. Caniçal
  9. Album de fotos Madeira 2009

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lunes, octubre 26, 2009

Madeira (III): La parte central de la isla y la costa norte

El tercer día en la isla, visitamos la zona central y nortel de la isla. Salimos del hotel, para tomar la ER-101, la vía rápida desde nuestro hotel, situado en la zona del Lido hacía Ribeira Brava. Una vez allí, empezamos a subir hacía la cordillera central de la isla, a través de la ER-104, hasta justo antes de la pueblo de Serra de Água, tomar la desviación por la antigua carretera, ER-228 que sube hasta el puerto de Boca da Encumeada,a mil siete metros de altura, por una empinada carretera, como puede verse en la siguiente foto:

Subiendo hacía el puerto de la Boca da Encumeada

desde donde se puede ver las dos vertientes de aguas de la isla: Hacía el sur, la zona de Serra de Agua y el río que lleva a Ribeira Brava. Al norte, la carretera desciende hacía São Vicente. Este es un punto de parada de todos los tours de la isla, con un merendero para tomar un refrigerio, zonas de mesas que sirven de merendero y un mirador con vistas magníficas a ambas vertientes de la isla.

Costa Norte de Madeira, desde lo alto del puerto de la Boca da Encumeada

En la siguiente foto, se puede ver la dureza de las rampas que suben hasta el puerto.

La carretera que sube hasta la Boca da Encumeada, con las nubes cubriendo la costa sur de la isla

Después de disfrutar del paisaje en el mirador, cogemos de nuevo el coche,y seguimos subiendo por la carretera ER-110 con destino a la meseta de Paúl da Serra. Esta es una meseta, situada a unos mil quinientos metros de altura, donde hay un campo de aerogeneradores y prados por donde pastan ganado. En esta zona hay picos que llegan hasta los mil seiscientos metros de altura. La carretera, con un asfalto no demasiado bueno, nos lleva hasta otro de los puntos más turísticos de la isla: Rabaçar, a unos mil metros de altura, donde arranca una de las rutas de senderismo más conocida de Madeira: La Levada de las 25 Fontes. El primer tramo de esta levada está asfaltado, discurre entre brezos, para penetrar posteriormente en el bosque de laurisilva:

La garganta donde arranca la ruta de senderismo de las 25 Fontes

El bosque de Laurisilva

Seguimos por la ER-110, con destino a Porto Moniz. Esta población marinera es conocida por sus piscinas naturales, que se forman en las rocas de la costa, y que han sido debidamente acondicionadas para el uso del turismo. Una de ellas es de pago, con los correspondientes vigilantes, zona de descansos, bares, que es de pago. La otra, no está vigilada y se puede acceder libremente. Están preparadas para el disfrute tanto de los turistas como de la población local. En la siguiente foto se puede apreciar las piscinas.

Porto Moniz

Desde el mismo mirador donde está tomada la foto anterior, hicimos esta fotografía donde se puede apreciar toda la población, con las piscinas, el islote llamado Ilhéu Mole y a la derecha el puerto deportivo. Bajamos hasta el pueblo, y nos dimos un paseo por él. La costa es rocosa, de formaciones basáltica, de difícil acceso fuera de las piscinas.

La costa desde un mirador de Porto Moniz

Un par de fotografías de las piscinas de Porto Moniz:

Piscinas de agua salada de Porto Moniz

Piscinas naturales de Porto Moniz, con el islote de Mole de fondo

Estas piscinas, junto con algunas playas artificiales de arena en la costa sur de la isla y algunas piedras de auténticos cantos rodados, es la única manera que se tiene de disfrutar del baño en el mar en Madeira. Se encuentran en casi todas las poblaciones costeras de la zona norte de Madeira.

Se nos hacía ya un poco tarde, y conociendo la costumbre de los portugueses de comer temprano, buscamos un restaurante por la zona. Aquí a mi me dio por probar un plato típico de la isla, que es el peixe espada (pez sable), con banana frita, que junto con el acompañamiento (verduras y patatas cocida) y un bolo de caco (un pan tostado, untado con una mezcla de ajo y aceite, bomba calórica donde las haya), dejaba a uno más que satisfecho. Aunque no lo visitamos, en la antigua fortaleza de la población se puede visitar el Aquário da Madeira.

Tras reposar la comida, cogimos de nuevo el coche, y continuamos dirección este a través de la ER-101. Decir que esta carretera está desdoblada. Una más nueva, con túneles y ancha, de doble sentido, y la antigua carretera de la costa, con tramos que van pegados al mar, por la parte baja de los acantilados. Decir que por estos tramos, sólo se puede circular en dirección de São Vicente a Porto Moniz, y que se entra en los mismos bajo la responsabilidad de uno, como advierten varios carteles en los cruces. Las vistas que se tienen desde dicha carretera son preciosas, pero hay riesgos de desprendimiento, como bien atestigua las pequeñas piedras que cubrían el asfalto.

La costa norte de Madeira, desde los miradores de una carretera que quita el hipo ..

Como puede verse en la foto anterior, la costa es rocosa y la meteorología es mucho más húmeda, de hecho, al final de la tarde, nos acabó lloviendo bastante y con una niebla que nos impidió disfrutar del resto de la jornada. Entre las poblaciones de Seixal y São Vicente, se encuentra una cascada llamada Véu da Noiva, el Velo de la Novia. Puede apreciarse la antigua carretera que iba junto a la costa, cubierta por un corrimiento de tierras:

Véu da Noiva, El Velo de la Novia

Al ser otro de los puntos turísticos de la isla, hay un mirador habilitado para observar la cascada, con las correspondientes tiendas de recuerdos.

Continuando por la carretera, llegamos a São Vicente, la misma población a la que se bajaba desde lo alto del puerto de la Encumeada. En esta localidad se puede visitar El centro de Vulcanismo, en el cual se puede visitar las grutas de origen volcánicos, así como un centro de interpretación de vulcanismo.

Después nos acercamos al pueblo de São Vicente, donde visitamos el centro de la población, y vimos su parroquia.

São Vicente

Después de visitar São Vicente, nos animamos a ir de nuevo hacía Seixal, con la idea de subir a Chão de Ribeira, y pasar por la antigua ER-101, pegada a la costa. Tal como estaba antes, nos desviamos, y nos paramos para hacer algunas fotos. Puede verse las piedras que caen por las laderas, a pesar de que la carretera está bien asfaltada.

La antigua ER-101, con los cascotes que caen por la ladera

A pesar del riesgo, las vistas de la costa desde esta carretera son magníficas.

La costa norte de Madeira

Llegamos hasta el cruce que sube hasta Chão de Ribera por la carretera ER-221, donde los antiguos pajares de la zona han sido reconstruidos para ser casas de fin de semana, respetando la antigua arquitectura de la zona.

Se nos hacía tarde, y volvimos a la carretera, tomando la ER-101, con la idea de seguir recorriendo la costa norte. Sin embargo, el tiempo no nos acompaño, puesto que se puso a llover, y llegando a Arco de São Jorge, bajo una niebla que impidió disfrutar del resto del paisaje. En esta última población hay una rosaleda bastante famosa, pero que no pudimos visitar, puesto que cerraba a las seis de la tarde. Ya de noche y lloviendo bastante, llegamos a Santana. Siendo de noche y con la niebla, poco se podía visitar, así que decidimos buscar un restaurante para cenar, y acabamos en un buen restaurante llamado O'Pescador, donde disfrutamos de diversos platos jde pescado a un precio muy razonable.

Junto a la Câmara Municipal de Santana, se puede ver alguna de las casas típicas de la zona:

Una casa típica de Santana

Tras la cena, tomamos la carretera ER-103, la cual tiene unbo de los túneles más largos de la isla, para volver hacía Funchal, y de ahí a nuestro hotel para descansar de la agotadora jornada.

Referencias

  1. Câmara Municipal de São Vicente
  2. Paúl da Serra
  3. PR 6 - Levada das 25 fontes, PR 6.1 - Levada do Risco (Inglés)
  4. Câmara Municipal do Porto Moniz (Portugués)
  5. Grutas e Centro do Vulcanismo de São Vicente
  6. Câmara Municipal de Santana

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miércoles, octubre 07, 2009

Madeira (II): La costa sur de la isla: Desde Rebeira hasta Ponta do Pargo

Tras comer, salimos de Ribeira Brava, para seguir nuestro viaje por el sur de la isla. Nos despistamos un poco, y en vez de salir por la carretera general camino de Ponta do Sol, nos fuimos por una carretera pegada a la costa, con túneles excavados en roca viva y un asfalto en malas condiciones. Tuvimos que volver a Ribiera Brava, hasta que dimos con la salida de Ponta do Sol. La carretera continua por un paisaje abrupto, con el terreno cultivado en terrazas, con abundancia de plataneras y otras frutas tropicales. Llegamos hasta Calheta, la feligresía principal de la zona. Tras dejar el coche bajamos por una empinada cuesta hasta la población. A la entrada del pueblo nos encontramos con la iglesia del Espirito Santo, del siglo XVIII, con un artesonado de estilo mudéjar. Al lado de la iglesia está el ingenio azucarero de Caletha, donde se produce un aguardiente derivado de la caña de azúcar.

La iglesia del Espirito Santo

Bajamos hasta la playa artificial construida en la localidad, con arena traída de Marruecos, protegida por dos espigones para evitar que el mar se lleve la tierra. Al lado de la playa está un puerto deportivo. Nos dimos un paseo por la zona, y tras subir de nuevo hasta el coche continuamos nuestro viaje hacia el extremo occidental de la isla. Nuestra próxima parada es Jardim do Mar, una pequeña población construida alrededor de su parroquia, Capela de Nossa Senhora da Misercórdia. Desde aquí se divisa una magnífica vista sobre el mar. Esta localidad es conocida por los aficionados al surf en la isla.

El mar desde Jardím do Mar

La carretera continúa hasta Paul do Mar, momento en el cual la carretera sube hasta una zona más montañosa. Aprovechamos uno de los ensanches de la carretera para tomar una foto del pueblo:

Paúl do Mar

La carretera en esta zona de la isla, se vuelve estrecha, aunque con buen asfalto, con ambos arcenes decorados con plantas de flores. En la zona se está construyendo otro túnel que llegue hasta Ponta do Pargo, pero la carretera actual, permite disfrutar de un paisaje espectacular por medio de bosques de pinos, sino me falla demasiado la memoria. Tras unos kilómetros llegamos a Ponta do Pargo, feligresía que pertenece al municipio de Calheta. Desde aquí tomamos una pequeña carretera que nos lleva al faro de Ponta do Pargo. Al lado del faro, la carretera sube hasta un mirador al lado del cual hay una casa de té llamada O Fio. Merece la pena la excursión hasta este punto para disfrutar del magnífico paisaje de la zona más occidental de Madeira. Aprovechamos para tomarnos un cafelito en O Fio, esperando al atardecer.

La costa desde el mirador de Ponta do Pargo

El faro de Ponta do Pargo

Justo cuando estaba atardeciendo, bajamos hasta el faro. Está situado sobre un acantilado, a una altura de 295 metros sobre el nivel del mar. Fue construido en 1922

La casa del torreo y el faro de Ponta do Pargo

Detalle de la linterna del faro de Ponta do Pargo

La vista al atardecer desde la punta más occidental de Madeira es preciosa, como se puede ver en la siguiente foto:

Atardecer desde el faro de Ponta do Pargo

Una cosa muy curiosa de Madeira es la diferencia de clima entre la zona norte de la isla, mucho más lluviosa que la parte sur. En la siguiente foto puede verse las masas de nubes y el mar mucho más revuelto que en la zona sur de la isla. La peculiar orografía hace que toda la cadena central sea una barrera para el paso de las nubes que vienen del Atlántico, y que hacen que éstas descarguen la lluvia sobre la vertiente norte. También se produce un fenómeno de una serie de plantas que ayudan a fijar la humedad contenida en las nubes.

La costa desde el faro de Ponta do Pargo, hacía el norte

Tras la puesta de sol, de nuevo en carretera hacía Funchal. El primer tramo lo realizamos por la misma carretera por la que vinimos recorriendo la costa, hasta llegar a vía rápida que ya tomamos anocheciendo. Nos paramos a cenar en la pequeña feligresía de Prazeres, en un restaurante,Solar dos Prazeres, que hay justo a la entrada de pueblo. Disfrutamos de una espetada acompañada por un plato de patatas fritas delicioso. Tras la cena, dimos un paseo por el pueblo en coche, pasando por delante de su iglesia matriz. En esta población a un mirador, el Mirador de Prazeres, desde donde se puede disfrutar de la vista sobre la costa sur de la isla, pero que no visitamos al ser ya de noche. De nuevo por la vía rápida, nos dirigimos a Funchal, para descansar de toda la excursión de ese día.

Referencias

  1. Ponta do Pargo
  2. Madeira Live

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martes, septiembre 29, 2009

Madeira (I): La costa sur de la isla: De la zona de Lido hasta Ribeira Brava

Este año nos hemos ido una semana de vacaciones a Madeira en el mes de Agosto. Pillamos una buena oferta y nos fuimos de lunes a lunes para disfrutar de unos días en esta preciosa isla en medio del Atlántico.

Madeira es la principal isla de un archipiélago de origen volcánico junto con las isla de Porto Santo y las Ilhas Desertas. Su orografía es abrupta, con acantilados que caen a pico al mar y montañas que alcanzan alturas por encima del los 1800 metros, que dividen a la isla en dos vertientes muy diferenciadas en cuanto a clima, y por tanto vegetación.

La zona sur de la isla, tiene un clima casi tropical, que permite el cultivo de plantas como los plátanos,la caña de azúcar o la vid. Debido a la orografía, el terreno está dividido en terrazas, donde se establecen pequeños huertos, que son regados a partir del agua que se recoge en los profundos valles de la isla, y transportado a través de una red de canales llamados levadas. La zona norte es aún más abrupta si cabe, no existiendo apenas agricultura, y estando cubierta con los últimos vestigios del llamado bosque de Laurisilva, cubriendo aproximadamente un 20% de su superficie.A la isla la cruza de este a oeste una cordillera montañosa, con profundos valles, donde se acumula el agua que las nubes del Atlántico descargan sobre la isla. La capital es Funchal, fundanda en 1425 por Joao Gonçalves Zarco, el descubridor de la isla para los portugueses, con una población de unos 110000 habitantes, y que se conoce como la pequeña Lisboa.

Nuestro viaje arranca en Barajas, en un A320 de SATA, que tras un cómodo viaje de unas dos horas, aterrizó en el aeropuerto de Funchal, con fama de ser uno de los aeropuertos más complicados de operar del mundo, en especial si hay viento cruzado o cizalladura (como podéis ver si buscáis en Youtube funchal airport). Nos recogió un autobús y al hotel directamente, puesto que llegamos bastante tarde, a la cama.

A la mañana siguiente, nos fuimos a recoger un coche de alquiler, para recorrer la isla. Sólo lo tuvimos tres días, quizás se nos quedó algo corto, en especial a nosotros que nos gusta pararnos en los sitios y dar paseos por la zona. Una cosa para los que queráis conducir: Los portugueses tienen fama hacer adelantamientos bastante justos, cosa que se cumple a rajatabla en Madeira. Las carreteras secundarias, que son desde donde se disfrutan de las mejores vistas, son estrechas, llenas de curvas y con pendientes muy pronunciadas en algunas zonas. Hay algunas carreteras en mejor estado, sobre todo las construidas los últimos años, con multitud de túneles que atraviesan las montañas.

Tras recoger el coche, tomamos la carretera E101 con dirección a Câmara de Lobos. Este fue uno de los primeros núcleos de población de la isla, llamada así por la cantidad de focas monje que vivían en la zona. Dejamos el coche junto a un aparcamiento en el muelle y nos dimos un paseo por la zona del puerto, una pequeña ensenada con un agua azul profundo. Visitamos la Capilla de los Pescadores, con un altar barroco, con techos pintados representando los peligros del mar.

Câmara de Lobos

Casas sobre los acantilados en Câmara de Lobos

De nuevo en carretera, ésta trepa por las laderas de la montaña, hasta llegar a un pequeño restaurante donde está el el teleférico de Rancho, el cual se usa para bajar a una zona llamada Fajã do Cabo Girão,una pequeña playa junto a una franja de terreno donde se cultivan frutas tropicales. Se disfrutan de magníficas vistas de Cabo Girão y de Câmara de Lobos desde la terraza del restaurante y un mirador situado al lado.

Câmara de Lobos desde el mirador de Rancho

Cabo Girão

Tras tomarnos un refresco continuamos nuestro camino hasta Cabo Girão, el segundo acantilado más alto del mundo, con unos 580 metros de altura. Hay un mirador desde donde se disfruta de una magnífica vista sobre el mar. Lo más curioso, es que en la base del acantilado, hay cultivos de frutas tropicales y vides.

Cultivos en las fajas de Cabo Girão

El océano desde Cabo Girão

Nuestro camino sigue por una carretera secundaria con unas buenas rampas - vamos, que quemamos bastante embrague - hasta la población de Riberia Brava. Esta se extiende en la ribera de un río, tiene una playa artificial de arena negra protegida por un espigón y un paseo marítimo muy funcional. Nosotros aprovechamos para comer en uno de los restaurantes del paseo - ni fu ni fa -, y probamos uno de los clásicos platos de la cocina de Madeira como es el peixe espada con salsa de banana (pez sable con salsa de plátano).

Ribeira Brava

Después de comer, vistamos la Iglesia de São Bento, del siglo XVI, que guarda algunas obras de arte flamenco.

Iglesia de São Bento

Nos dimos un paseo por los jardines del ayuntamiento, muy cuidados como puede apreciarse en la siguiente fotografía.

Jardines del ayuntamiento de Ribeira Brava

En la playa, hay un pequeño túnel que atraviesa la montaña hasta el puerto pesquero y deportivo de la localidad. Está protegido por un espigón y desde el mismo se puede ver algunas casas construidas en lo alto de los acantilados:

Cascada de agua desembocando en la pequeña ensenada del muelle de Ribeira Brava

Tras la visita a esta zona de la población seguimos nuestra excursión por la zona sur de la isla.

Referencias

  1. Turismo de Portugal, Islas de Madeira
  2. Archipiélago de Madeira
  3. Playas del suroeste de Madeira

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