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martes, enero 22, 2019

Una escapada a Montreaux, Suiza

Montreaux es una comuna suiza situada a los pies de los Alpes Suizos en la orilla del lago Lemán. La ciudad organiza diversas actividades navideñas entre finales del mes de novimebre y el día de Navidad:

El mercadillo navideño

El mercadillo navideño. A lo largo de la ribera del lago Lemán, se organiza un gran mercadillo donde puede adquirirse todo tipo de productos de artesanía o disfrutar de un buen vaso de vino caliente.

La casa de Papá Noel

A una hora en tren de cremallera, a 2042 metros de altitud, se encuentra la estación de esquí de Rochers de Naye. Desde el interior parte un túnel que nos llevará a la casa de Papá Noël, visita que hará las delicias de los más pequeños. En el exterior se puede disfrutar de las pistas de esquí o de excursiones de montaña.

Navidades en el Castillon de Chillón

En el Castillo de Chillón está en la comuna Veytaux, a orillas del lago Lemán y un poco antes de llegar a Montreaux. Los primeros restos del castillo datan del siglo X, siendo construido su mayor parte en el siglo XIII. En época navideña se celebra en el castillo diversas actividades, como danzas mediavales, talleres de alfarería o comida cocinada. El resto del año se realizan diversos talleres de interés.

Espectáculo de luces

En el periodo navideño se proyecta sobre la fachada del Montraux Palace un espectáculo de luces del que se peude disfrutar desde el paseo en la orilla del lago.

Nuestra excursión

Lo primero que hay que tener en cuenta si se quiere subir a la Casa de Papá Noel (Maison duy Pere Noel), es conseguir las entradas y confirmarlas. Los fines de semana suelen estar lleno y como mucho, queda a última hora. Tened en cuenta que la bajada desde Rochers de Nave sólo puede hacerse en tren, con lo cual es conveniente que llevéis los horarios. La visita a lo que es la case se hace en menos de una hora, pero si luego, queréis salir a la parte exterior de la estación de esquí y disfrutar de la zona, id con tiempo. Por otra parte, siempre está el riesgo de que haya ventisca y el tren de cremallera no pueda subir a Rochers de Nave . Todo esto hay que tenerlo en cuenta para planificar el viaje.

Una vez que tuvimos plaza confirmada para subir a la casa de Papá Noel, organizamos el viaje. Decidimos volar a Ginebra con EasyJet y allí coger un coche de alquiler. Dado la premura del viaje, encontrar alojamiento asequible en Montraux era más bien complicado, al final conseguimos en la zona francesa del Lago Lemán, en Chens-sur-Léman, a unos 25 km del aeropuerto de Ginebra y a unos 70 km de la ciudad de Montreaux.

Salimos el jueves por la noche hacia Ginebra, con algo de retraso. Aproximandamente la duración del vuelo es de una hora y tres cuartos. Lo primero que nos llamó la atención es que el aeropuerto de Ginebra da a Francia y Suiza. En función de la salida que tomes, vas hacia un país u otro. Y eso hay que tenerlo en cuenta cuando vas hacia la zona de alquiler de coches. Aunque nosotros llevábamos el coche alquilado con Europcar en el mismo paquete que el vuelo, y era en la zona Suiza, también se puede salir a la zona francesa, llevando un coche con matricula de Francia: Pero si pasas a Suiza y circulas por las autopistas, si no llevas la viñeta te puede costar una multa de 200 francos suizos. Como nosotros llevamos el coche alquilado en Suiza, teníamos la viñeta puesta. Y ojo, lo controlan con cámaras.

Una vez que tuvimos el coche, pusimos rumbo a nuestro alojamiento en Chens-sur-Léman - menos mal que el coche tenía GPS - , y a pesar de estar a sólo 25 km, tardamos casi 40 minutos en llegar. Puesto que había consultado en Google Maps las distancias y el tiempo estimado, me preocupó un poco que para hacer sólo los 70 km que nos separaba de Montreaux se tardara casi una hora y cuarto, así que nos fuimos directos a la cama ya que teniamos el tren para subir a Rochers de Naye a las 10 de la mañana.

A la mañana siguiente nos levantamos tempranos y pusimos rumbo a Montreaux. La carretera D1005 nos llevará bordeando el Lago Lemán hasta la frontera suiza. Atraviesa bastantes zonas urbanas, tiene bastantes curvas y en general la velocidad está limitada a 90 km/h. Atravesamos las frontera de nuevo en Saint-Gingolph, continunado por la carretera 21 y posteriormente en H144 hasta llegar a Montreaux.

Una vez llegamos, buscamos aparcamiento rápidamente ya qu el tren de cremallera que nos llevaría a la casa de Papa Noel saldria pronto. Decir que aparcar en Montreaux no es sencillo, especialmente en los fines de semana tan concurridos del mercadillo navideño y las subidas a Rochers de Naye. Además, la mayoría del la ciudad es zona azul dónde sólo se puede dejar el coche dos horas. No vayáis justo de tiempo y tened localizado los parkings para dejar el coche. Otra opción que se puede considerar es moverse en tren, ya depende de como organicéis el viaje, pero por ejemplo exiete Swiss Travel Pass, un billete que permite usar la red de Swiss Travel sin restricciones.

Tras desayunar en la estación - muy caro, como toda Suiza -, nos montamos en el antiguo tren de cremallera que nos llevaría hasta Rochers de Naye: El tren es estrecho y un poco incómodo, pero la experiencia merece la pena: Cuando empieza a subir por la montaña, se divisa la ciudad de Montreaux y el lago Lemán. Conforme ascendemos la nieve comienza a cubrirlo todo y el paisaje es espectacular. Sólo por disfrutar de las vistas de los paisajes merece la pena.

Tras una hora de viaje llegamo a la estación término del tren, situada en Rochers de Naye, a unos 2000 metros de altitud para visitar la casa de papá Noel. Nos bajamos del tren y tras enseñar las entradas, pasamos por un túnel decorado que acaba en la casa de papa Noel: Los niños disfrutan un montón entregando las cartas y haciéndose fotos con papá Noel. Comentar que puede ocurrir que el trayecto en tren se cancele dependiendo de las condiciones meteorológicas.

Después de la visita, salimos al exterior de la estación de esquí. Lucía un tímido sol que nos permitió disfrutar un buen rato jugando con la nieve. Eso si, un frío que pelaba. Aunque hay un restaurante en la estación de esquí, decidimos coger de nuevo el tren para volver a Montreaux y visitar el mercadillo de navidad.

Después de comer, bajamos hasta el paseo al lado del lago Lemán donde está instalado el famoso mercadillo de Navidad de Montreaux. Más de doscientos puestos de artesanía, adornos de navidad, belenes o comida, en pequeñas cabañas de madera. Un buen vin chaud ayudaba a los visitantes a combartir el frío y disfrutar de las vistas del atardecer sobre el lago Lemán

Siendo viernes por la tarde, el mercadillo estaba abarrotado de gente. Estuvimos un buen rato visitando los puestos y llegamos hasta la zona del paseo donde se encuentra una estatua dedicada a Freddiee Mercury, el genial vocalista de Queen. Desconocía que había fallecido en Montreaux.

Tras caer la noche, y ya con bastante frío, volvimos de nuevo a la casa donde nos habíamos quedado en Francia, no sin antes pararnos en un supermercado del lado francés a comprar comida para el siguiente día y cenar. Los precios suizos son elevados y teníendo la casa donde nos quedamos cocina, la aprovechamos.

Me llamó la atención mientras conducía de vuelta la cantidad de iluminación navideña que tenían los pueblos que atravesamos, tanto en las calles como en las casas, supongo que tendrá que ver con el menor número de horas de luz que hay en esa zona. También, la cantidad de anuncios de mercadillos navideños y de actos relacionados con la Navidad que había.

Tras una buena noche de descanso, volvimos de nuevo a Montraux para visitar el Castillo de Chillón. Aunque en la zona se han encontrado restos anteriores a la época romana, las primeras construcciones de parte dee la fortaleza datan del siglo X, construyéndose el resto de la misma durante los siglo XIII a XIV. El castillo vigilaba una zona de paso estrecha que permite controlar el tráfico hacia Italia a través del valle del Ródano. Tuvo diversos propietarios hasta finales del siglo XIX donde la propiedad pasó a manos del estado suizo y se convirtió en una atracción turística.

Durante la época de Navidad se organizan diversas actividades de las cuales se puede disfrutar mientras se visita el castillo: Se puede disfrutar de danzas mediavales, hay un alfarero que explica como hacer cerámica, un taller de elaboración de velas, venta de recuerdos, se puede comer con recetas de la época. Las vistas hacia el lago Lemán y las montañas de la zona son preciosas.

Después de visitar el castillo y comer algo, nos dirigimos a la vecina comuna de Vevey para visitar el Museo NEST. Se trata de un museo interactivo, dedicado a la historia de la marca Netsle. A lo largo de diversas salas te van contanto la historia de Nestle desde su fundación por Henri Nestlé hasta nuestros días. Eso si, pagar para que te vendan la marca tiene su aquel :). En todo caso, visita entretenida, a lo tonto, a nosotros se nos fue dos horas en el museo.

Nos quedamos sin visitar el Queen The Studio Experience, Chaplin's World, un museo del cómico situado en su antigua casa suiza o el el mismo Vevey, el Musée suisse de l'appareil photographique, un museo de cámaras de fotográficas, pero el día no daba para mucho más

Volvimos a la casa donde nos quedamos para descansar y pasar la mañana en el mercadillo navideño de Sciez, una villa cercana al pueblo donde nos quedamos. A pesar de no ser muy grande, estaba muy animado, con diferentes puestos de artesania, puestos de comida y bebida. Tras comer algo, nos dirigimos al aeropurto de Ginebra para volver a Madrid, tras tres días bastante intensos.

De este viaje me han llamado la atención algunas cosas:

  • Suiza es un país extremadamente caro para el bolsillo español. Hablando con algunos compañeros después del viaje, me comentó que hay personas que prefieren vivir en Francia y pasar a trabajar a Suiza.
  • Las calles suizas y francesas d esa zona son extremadamente limpias. Llama mucho la atención, o al menos a mi, cuando lo comparo con el centro de Madrid por poner un ejemplo.
  • Comparado con otras ciudades europeas incluido las españolas, esa parte de Suiza es poco accesible para personas que van en silla de ruedas. En otros lugasres en los que he estado, han mimado mucho más este asunto.

jueves, mayo 11, 2017

EEUU: Rumores de prohibición de portátiles en cabina en vuelos desde Europa

(vía Slashdot) Parece ser que el Department of Homeland Security de Estados Unidos se está planteando extender la prohibición existente de llevar aparatos eléctronicos de cierto tamaño en la cabina de los aviones a todos los vuelos con origen en suelo europeo. Al igual que ocurre actualmente con los vuelos de una serie de aerolíneas de Oriente Medio, sería necesario facturar estos equipos electrónicos como equipaje que viajaría en la bodega de carga. De nuevo, no se puede olvidar los problemas de las baterias de ión litio, al que sumar el cuidado con el que se trata el equipaje en la carga y descarga del avión o los inconvenientes que puede causar para personas que quieren trabajar durante el viaje. Eso sí, todo en nombre de la seguridad hasta que haya un incidente serio en vuelo por un portátil en la bodega de carga.

martes, febrero 19, 2013

Un fin de semana por la costa cántabra (III)


Amaneció despejado el último día de nuestro viaje. Tras desayunar y recoger las maletas, nos pusimos de nuevo en camino en dirección a tierras asturianas. Nuestro plan era pasar por Covadonga, comer por la zona, luego ir a Cangas de Onís para comprar algunos quesos asturianos, para poner por fin rumbo a Madrid.

Atrás quedaban las tierras cántabras, no habiendo podido visitar pueblos tan bonitos como San Vicente de la Barquera o Santilla del Mar, cosa que si habíamos hecho en otra ocasión anterior. No dieron para mucho más los tres días, y a pesar del radiante sol que invitaba a dar un paseo por cualquiera de los dos pueblos, sabiendo que nos quedaba un largo trecho hasta Madrid, pusimos rumbo a poniente para buscar la A8 con dirección a Unquera, con la idea de ir hasta Panes, para desde allí adentrarnos en el Parque Nacional de Picos de Europa con dirección hacia Cangas de Onís.

La carretera que une Panes con Cangas de Onís, la AS-114, serpentea paralela al río Cares hasta llegar al Concejo de Cabrales, donde se elabora el famoso queso azul. Ya en el concejo, tras pasar la población de Poo de Cabrales, hicimos una pequeña parada en el mirador del Pozo de la Oración, lugar desde el cual se puede divisar una de las cimas míticas de la Cordillera Cantábrica, el Naranjo de Bulnes o Pico Urriellu.

Condición necesaria es que haya un día despejado, cosa que no pasó, como pueden apreciar en la siguiente fotografía. La complemento con otra tomada hace unos años para que vean cual es la vista cuando las cimas no están cubiertas de nubes


El macizo del Naranjo de Bulnes totalmente cubierto por las nubles, desde el Mirador del Pozo de la Oración

Picu Urrielu, el Naranjo de Bulnes, desde el Mirador del Pozo de la Oración

Una vez que llegamos a Cangas, tomamos la carretera con dirección al Santuario de Covadonga para visitarlo. Justo antes del Santuario, arranca la carretera que sube a los Lagos de Enol. Habiendo subido varias veces hasta los mismos y sabiendo que había nieve en las cumbres, no pudimos sino pensar como podría ser la subida en esta época. Reconozco que me encantaría un buen día de invierno tras una nevada subir a fotografiar los Lagos, porque si ya uno disfruta de los paisajes de la zona, verlo cubierto por un manto de nieve debe ser sencillamente espectacular.

Tras la visita al Santuario, nos fuimos a comer a uno de los muchos restaurantes que bordean la carretera entre Cangas de Onís y Covadonga. Nos paramos en el mismo sitio de siempre, y haciendo honor a mi tradición volví a cometer el error de pedir un cachopo que no hubo pantalones de acabarse dado su tamaño. Parece que cada año que paro en el mismo sitio, la ración ha crecido un par de centímetros ...

Desde el aparcamiento del restaurante donde comimos tomé la siguiente foto de la Basílica de Santa María la Real de Covadonga


Basilica de Santa Maria la Real de Covadonga

Nuestra estancia en tierras asturianas iba llegando a su fin. Tras una breve parada en una de las muchas tiendas de productos típicos asturianos situada en la Avenida de Covadonga en Cangas de Onís, para cargar nuestras alforjas con unas fabes y un buen surtido de quesos asturianos, la peral, gamoneu, ahumado de Pría, so sí, con dos exquisitos intrusos de estas tierras como el cantábro Tres Visos y el leonés Azúl de Valdeón, ya para poner rumbo a Oviedo y de ahí a Madrid por la ruta de la Plata.

Un descubrimiento que he hecho en este viaje es la web del Instituto Geográfico Nacional, la cual me ha permitido buscar los nombres de diversos toponimos de la zonas que he ido visitando. No dudo que la información de Google maps sea completa, pero reconozco que me gustan mucho más la información que me ofrecen los mapas que ofrece el instituto.


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sábado, febrero 16, 2013

Un fin de semana por la costa occidental cántabra (II)


El día anterior, comiendo en Barras y Tapas vimos varias fotografías de la costa de la zona expuestas en el restaurante. Le preguntamos a los camareros si era fácil llegar al sitio donde estaban tomadas dichas fotografías. Nos contaron que la zona se llama El Bolao. Para llegar a la misma hay un pequeño camino rural que arranca a la orilla de la carretera C-6316. El camino atraviesa varios prados, donde podía verse ganado pastando, hasta llegar cerca del borde de los acantilados.En esta zona un río ha erosionado el acantilando, dando lugar a un pequeño salto de agua, junto al cual están los restos de un antiguo molino fluvial. En éste se molía el maíz para obtener harina. Actualmente sólo quedan las cuatro paredes del recinto.


Acantilados del Bolao, Cóbreces , Cantabria

Acantilados del Bolao, Cóbreces , Cantabria

Antiguo molino de El Bolao

Después de la visita a la zona de El Bolao , decidimos volver a Comillas para visitar Villa Quijano más conocido como El Capricho de Gaudí, una residencia de verano construida al lado del Palacio de Sobrellano. El Capricho fue diseñado por Antonio Gaudí, aunque él no se encargó de la construcción y la dirección de la obra, delegando su labor en su compañero de promoción Cristóbal Cascante. La siguiente foto se hizo desde el jardín de la casa. Se puede apreciar el estilo oriental de la construcción, la torre terminada en un alminar persa y lo cerámica con motivo de girasoles que la decora.


Capricho de Gaudí (Comillas)

Tras recorrer el edificio y sus jardines, decidimos ir a la cercana Suances para comer. Tomamos la carretera que une Comillas con Santillana del Mar, para desviarnos por una carretera local justo antes de llegar a esta última población. Llegamos a Suances por la S-474, que discurre casi paralela a la costa. Allí nos fuimos a comer a un restaurante situado al borde de un acantilado desde el cual se tiene una amplia vista de la Playa de Los Locos, situada a poniente de la Punta del Torco, un pequeño apéndice de tierra que se adentra en el Cantábrico. En esta zona también está el faro de la localidad, que sirve de guía en esta agreste costa. La siguiente foto de la playa de los Locos la hicimos desde lo alto del acantilado


El curioso nombre de esta playa deriva de un antiguo manicomio situado cerca de dicha playa (al menos es la información que he obtenido de aquí)

Tras sacar algunas fotografías, decidimos acercarnos al faro que está al final de la Punta del Torco de Afuera. Este faro fue construido en 1861 para señalizar la peligrosa entrada del puerto de Suances. Actualmente tiene un alcance de 22 millas náuticas.


Faro de la Punta del Torco de Afuera

Punta del Dichoso, desde la zona del faro.

De nuevo en carretera, volvimos sobre nuestros pasos hasta Tagle, donde nos acercamos a conocer su playa, llamada el Sable, de arena dorada, con unos doscientos metros de longitud está situada entre dos promontorios rocosos. El mar estaba bastante movido cuando llegamos, se podía ver batir en las rocas levantando espuma.


Playa el Sable, Tagle, Cantabria

Acantilados de Poniente de la playa el Sable, Tagle, Cantabria.

Como iba atardeciendo, decidimos irnos a tomar un café a Suances, para luego irnos al apartamento rural y descansar, ya que al día siguiente teníamos que volver a Madrid, no sin antes pasar por tierras asturianas para visitar Covadonga y comprar algunos quesos de la región.


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miércoles, febrero 13, 2013

Un fin de semana por la costa occidental cántabra (I)

El pasado mes de Noviembre, aprovechando que teníamos un día festivo en Madrid por celebrarse la fiesta de la Virgen de la Almudena, decidimos pasar unos días en la zona de la costa occidental de Cantabria, y aprovechar para recorrer algunas de las poblaciones entre Unquera y Suances. Tras buscar por Internet varios alojamientos, decidimos alquilar un pequeño apartamento rural en la villa de Cóbreces, pequeña localidad que pertenece al municipio de Alfoz de Lloredo.

Como nos suele pasar en estos viajes salimos casi de noche. A pesar del mal tiempo que hacía en Madrid, conforme subimos hacía el Norte de la península el tiempo fue poco a poco fue mejorando. Con las paradas de rigor, tardamos unas cinco horas y media en llegar a Cóbreces, llegando a Las Fontanías - los apartamentos rurales donde nos alojamos - cerca de la medianoche

La mañana, como suele ocurrir por estas tierras, amaneció con lluvia, aunque escampó pronto. Tras prepararnos salimos y pudimos ver el paisaje alrededor de los apartamentos donde nos alojábamos: casas agrupadas en núcleos relativamente pequeños, destacando dos construcciones arquitectónicas en la zona, la Iglesia de San Pedro ad Víncula y la Abadía Santa María de Viaceli. Cercano al pueblo está la playa de Luaña.

En la abadía de Santa María, actualmente habitada por la orden de la Trapa, se elabora un riquísimo queso elaborado a partir de leche de vaca.No dejen de probarlo si tienen ocasión.

Decidimos poner rumbo por la C-6316 hacía Comillas. Entramos en la villa por la zona de la playa, desde donde se puede ver el paseo marítimo, la Fundación Comillas, el muelle pesquero y el antiguo cementerio de la población. Aparcamos cerca del muelle, desayunamos en uno de los bares de la zona y nos fuimos a dar un paseo por la zona. El día estaba algo plomizo y frío, pero eso no quitaba que fuera muy agradable pasear por el paseo marítimo que discurre paralelo a la playa. Desde el mismo hice la siguiente foto de un barco saliendo del muelle pesquero.


Barco navegando frente a la playa de Comillas

Volvimos sobre nuestros pasos para ir a un paseo que había en la zona alta del muelle, desde donde se podía divisar un buen trozo de la costa de la zona occidental de la población. El muelle está construido en una pequeña punta que se adentra en el mar, limitado por unos acantilados y por un dique que lo protege del Cantábrico. Sobre estos acantilados hay varios caminos por los cuales se puede pasear. Uno de ellos arranca junto al muelle, y lleva a una zona sobre el acantilado desde donde tomamos esta foto de la costa.


Costa cántabra, desde Comillas

Tras bajar de nuevo a la zona del muelle, volvimos a Cóbreces para comer. A pie de carretera, descubrimos el restaurante Brasas y Tapas, donde comimos bastante bien. Además, preparaban comida para llevar, cosa que nos solucionó las cenas, al estar el restaurante muy cerca del apartamento rural.

Después de comer nos fuimos de nuevo a Comillas. Éramos conscientes que a estas alturas de año, oscurecería pronto, no teniendo demasiado tiempo para visitar y fotografiar la antigua Universidad Pontificia de Comillas, hoy sede de la Fundación Comillas. Una vez aparcado el coche, nos dimos una vuelta por los alrededores de los edificios. Siendo relativamente tarde, no nos dio tiempo a visitar el interior, pero si disfrutar de un agradable paseo por la zona de los alrededores de los edificios. Al estar situado en lo alto de una colina, se tiene una amplia vista sobre la Villa de Comillas y el mar. Aunque caía la tarde y había poca luz, nos dio tiempo a hacer algunas fotografías.


Villa de Comillas

Palacio de Sobrellano

Intentamos hacer algunas fotos de los edificios de la Fundación, pero no quedamos demasiado satisfechos con de las mismas. Suponemos que es mucho mejor fotografiar los edificios a otra hora del día, con más luz y usar un gran angular.

Cuando cayó la noche, relativamente pronto en esta época del año, nos fuimos al apartamento a cenar algo y descansar para el día siguiente.


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sábado, agosto 11, 2012

Una escapada al Norte de España (IV)

El último día, después de desayunar, decidimos acercarnos a una de las destilerías de aguardiante cercana a Potes. Allí utilizan alquitaras para producir el aguardiente. Me llamó la atención lo controlado que tiene Hacienda el tema de la producción de alcoholes, precintando las alquitaras cuando termina el proceso, según nos contaban en la destilería. Desde la zona donde estaba situada, pude hacer un par de fotos de las faldas de las montañas que dan forma al Valle de la Líebana.



De vuelta al hotel, tras despedirnos de los dueños - una conversación bastante agradable -, decidimos que íbamos a intentar de nuevo coronar San Glorio para llegar al Valle de Valdeón. Pasado la Vega de Liébana, y cuando las rampas se hacían más duras,con un poco de nieve en la carretera se podía circular bien, aunque el control de tracción del coche saltó un par de veces. A mitad del puerto, nos cruzamos con un coche que venía de bajada y tras hablar con ellos nos dijeron que se podía llegar. Pasamos el mirador del Corzo, totalmente cubierto de nieve, y llegamos a coronar el puerto, para empezar a bajar por la vertiente leonesa con rumbo a las tierras de la Reina. La siguiente serie de fotos están hechas justo tras coronar el puerto, y mientras bajamos con dirección a Llanaves de la Reina.




Alto del puerto de San Glorio




Bajando San Glorio en la vertiente leonesa, con dirección a las Tierras de la Reina.




La carretera que baja de San Glorio, encajonada en el desfiladero, con el Yuso / Esla a la izquierda

Una cosa curiosa que me ha pasado hablando con lugareños de esta zona es que los ríos que bajan del Puerto del Pontón y de San Glorio, que acaban en el pantano de Riaño, según a quien le preguntes, los llamarán Yuso o Esla, en función del valle en el que estés.

Como estaba bastante nevado, y la carretera hasta Pandetreve es peor, decidimos seguir a través de Boca de Huérgano, con dirección a Riaño, y de ahí entrar en el Valle de Valdeón a través del puerto de Panderuedas. En este tramo del viaje, si que pillamos bastante nieve, en especial en las zonas de umbría cercanas a la parte más alta del puerto de Panderruedas. Llegamos a Posada de Valdeón, donde nos fuimos a la Queserías Picos de Europa a comprar varios de los exquisitos quesos azules que hacen, aparte de un kilo de mantequilla riquísima. Hablando con los dueños, nos comentaron que Pandetrave estaba abierto, así que nos animamos a salir del valle a través de él, para ir a Portilla la Reina y de ahí volver hacía Riaño. Saliendo del Posada de Valdeón nos paramos a fotografiar el pueblo




Posada de Valdeón, bajo la nieve

Cuando coronamos el puerto de Pandetrave, también bajamos a tomar a algunas fotos. Las últimas rampas estaban bastante nevadas. Lo malo de esta carretera es que es bastante solitaria con ningún tráfico en esta época del año.




Alto del puerto de Pandetrave




Bajando Pandetrave hacia tierras de la Reina

El álbum de fotos de todo el viaje, está en Picasa con el título Norte de España, Febrero de 2011

Cuando llegamos a Portilla la Reina, tomamos la carretera con dirección a Riaño. Nos paramos a comer en un pequeño hotel en Boca de Huérgano. De nuevo en carretera, llegamos a Riaño y tomando la N-621 hasta Cistierna, para posteriormente ir hacía León por la N-625 y de ahí a Madrid. En el siguiente mapa puede verse el recorrido que hicimos por la zona.



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lunes, agosto 06, 2012

Una escapada al Norte de España (III)

Desde que tuve la oportunidad de visitar hace unos años el Valle de la Liébana, siempre he tenido la ilusión de verlo - junto con toda la zona de Picos de Europa - bajo la nieve. No sabiamos muy bien que tiempo nos íbamos a encontrar los últimos dos días de la escapada que habíamos programado, y como habíamos llegado de noche al hotel, tampoco teníamos demasiado claro como estaría el tiempo en el valle, y sobre todo en lo alto de los puertos, puesto que , en principio, queríamos cruzar San Glorio y Panderruedas o Pandetrave para entrar en el Valle de Valdeón. Con estas espectativas y tras una excelente cena en Peñas Arriba nos fuimos a la cama,esperanzados en contar con la meteorología a favor al día siguiente.

A la mañana siguiente, las espectativas meteorológicas se habían cumplido: Había nieve en la zona de Lon, que está en la faldas del Valle, a apenas siete kilómetros de Potes, así que era probable que en el circo glacial de Fuente Dé, estuviese bastante nevado. Tras un buen desayuno, cogimos el coche y comenzamos el ascenso por carretera a Fuente Dé. Las zonas altas del valle estaban cubiertas con nieve reciente, y conforme la carretera ganaba altura, comenzó a nevar de manera suave, pero sin la intensidad suficiente para que cubriese la carretera. Una vez llegamos al circo, dejamos el coche en los aparcamientos del Teleférico que sube al mirador del cable. En esta zona estaba totalmente cubierta de nieve: árboles y la pradera que hay a los pies de las montañas que delimitan el círculo glacial. Estuvimos un rato disfrutando del paísaje y viendo caer la nieve. Uno se plantea como sería la vida hace años en estos pueblos de alta montaña dedicados a la ganadería, como hace unos años la gente recorría esas sendas de camino a los invernales donde el ganado se refugiaba de las inclemencias meteorológicas. Incluso hoy en día, a pesar de los todoterrenos, no debe ser fácil circular por esas pistas con el tiempo invernal.




Uno de los pueblos nevados, camino de Fuente De.




Arranque del camino que lleva a Posada de Valdeón desde Fuente Dé.




Antigua cabina del teleférico de Fuente De bajo la nevada




Nevada en el Circo de Fuente Dé

Al mediodía, bajamos de nuevo a la Posada de Peñas Arriba a disfrutar de un excelente almuerzo, nos animamos a intentar coronar San Glorio, para llegar al Valle de Valdeón, bien por el puerto de Panderrueda o bien por el puerto de Pandetreve. Sin embargo, aunque la carretera estaba bastante limpia hasta llegar a la Vega de Liébana, una vez que empezamos a subir las rampas del puerto, vinos que había demasiada nieve, y sin cadenas, no nos arriegamos a coronarlo. La siguiente foto la hicimos durante la ascensión al puerto.




La carretera que sube al puerto de San Glorio

Con el cambio de planes, decidimos volver sobre nuestros pasos y subir al Monasterio de Santo Toribio de Líebana, y concretamente a la zona de la Ermita de San Miguel, desde donde se puede ver parte del Valle de la Líeabana - a pesar del mal tiempo -. Allí estuvimos un rato disfrutando de la tranquilidad de la zona, para irnos a descansar. Esa noche cenamos en Potes y nos fuimos temprano a la cama, ya que al día siguiente, queríamos volver a intentar subir San Glorio para entrar en el Valle de Valdeón y volver a Madrid a través de Riaño.




Ermita de San Miguel

El recorrido que hicimos puede verse en el siguiente mapa de Google:

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sábado, agosto 04, 2012

Una escapada al norte de España (II)

Nuestra segunda etapa nos lleva a Oviedo a las faldas del Monte Naranco , a visitar dos de las joyas prerrománicas asturianas, la iglesia de San Miguel de Lillo y el palacio de Santa María del Naranco, construidos ambos durante el reinado de Ramiro I, en el siglo IX después de Cristo.

El primer monumento que visitamos fue el palacio de Santa María del Naranco, reconvertido posteriormente en iglesia, tras el derrumbe de parte de San Miguel de Lillo. Este palacio tiene planta rectangular, construida en dos naves superpuestas cubiertas con bóvedas, forma de construir bastante común en el prerromámico español. Es la única construcción que ha llegado a nuestros tiempos con ambas naves completas, conservándose en el resto de edificios similares sólo la nave inferior. Llama bastante la atención los contrafuertes de las fachadas norte y sur, pero sobre todo las hermosas portadas situadas a poniente y occidente. En la portada oriental, tiene una zona inferior con tres arcos de medio punto, encima de la cual hay un balcón con árcos de medio punto peraltados apoyados sobre columnas con capiteles corintios. En la zona superior, hay una pequeña ventana con tres arcos. En la portada occidental, se repite la misma estructura, excepto que en la zona inferior no existe los tres arcos de medio punto y si una zona de entrada al palacio. No llegamos a entrar en el mismo, para quien tenga curiosidad sobre su interior, en especial por su interesante decoración, puede ver la ficha técnica en la web de Turismo Prerrománico.




Santa María del Naranco




Santa María del Naranco

San Miguel de Lillo está a escasa distancia de Santa María del Naranco. En pocos minutos estamos ante esta iglesia, que parece haber sido construida por el mismo equipo que se encargo de Santa María del Naranco. Hasta nuestros días sólo ha llegado un tercio de la iglesia original, puesto que el resto fue destruido por un corrimiento de tierras que ocurrió entorno al siglo XI. La planta de esta iglesia es de basílica, con tres naves y tres ábsides cuadrados, estando totalmente abovedada. Sólo la visitamos por fuera, con lo que nos perdimos su decoración. Por lo que he leído sobre la construcción de esta iglesia y Santa María del Naranco, hacen uso de una serie de elementos y técnicas arquitectónicas que desaparecieron durante el siguiente siglo hasta que empezó el periodo románico. No dejen de visitar la ficha técnica de esta maravilla prerrománica en la misma web que Santa María del Naranco.




San Miguel de Lillo




San Miguel de Lillo

Tras la visita a estas construcciones en la falda del monte Naranco, cogimos el coche para irnos a una de las villas marineras más curiosas y conocidas de la costa asturiana: Cudillero. Aparcamos en la zona de los nuevos muelles, desde donde se puede ver como el pueblo está encajado en la montaña, con una plaza con una rampa en el extremo que linda con el mar. Toda la nueva zona de los muelles y aparcamientos han sido ganados al mar y cerrados por una escollera que lo protege del Cantábrico.




Cudillero




Cudillero, la rampa del antiguo muelle

Como tantos puntos de la costa cantábrica, la entrada al muelle está señalizada por un faro situado en Punta Roballera,en un acantilado de 75 metros de altura. Puede llegarse al mismo a través de una senda peatonal. Su alcance es de unas 25 millas.




Faro de Cudillero

Aprovechamos para comer en uno de los múltiples restaurantes que hay en la plaza, y que han ido surgiendo para dar servicio al turismo que hay en la zona. Después de un buen menú, continuamos paseando tanto por el muelle viejo, como con el nuevo en el cual pudimos presenciar un espectáculo curioso. Un banco de pescado - no recuerdo exactamente la especie - había entrado en la rada del muelle, y estaba todo lleno de pescadores con cañas, aprovechando la soleada tarde de finales de febrero. Según nos contaron, las capturas se preparan en conserva, las cuales consumían durante todo el año. Aquí puede verse a los pescadores con todos sus cañas y aparejos de pesca.


El tamaño y la altura de la escollera que protege al puerto, nos da una idea de lo violento que puede llegar a ser el Cantábrico cuando hay tempestades.




Escollera del puerto de Cudillero

Desde el puerto nuevo, tanto a oriente como occidente, se puede observar la agreste costa de esta zona de Asturias. Para aficionados a este tipo de paísajes esta costa es todo un regalo de la naturaleza para disfrutar. Interesante saber, cerca de cudillero también hay arenales que dan lugar a magníficas playas, como la de Aguilar.




Costa de Poniente, Cudillero

Al caer la tarde, de nuevo en carretera, con rumbo al Valle de la Liébana. En nuestra ruta pasamos por el Santuario de Covadonga, aunque al salir tan tarde, llegamos casi de noche. Aunque no hice fotografías, era curiosa la sensación que transmitía la esplanada vacía del santuario, acostumbrado a verlo lleno de gente, con el ambiente húmedo. En carretera de nuevo, rumbo a Panes, para atravesar el desfiladero de la Hermida y entrar en tierras de la Liébana, para ir a la estupenda Posada de Peñas Arriba, en la aldea de Lon, donde nos íbamos a hospedar los dos siguientes días.


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jueves, julio 05, 2012

Una escapada al norte de España (I)

El año pasado decidimos hacer una escapada a finales de Febrero a tierras del norte de España. Teniamos una idea aproximada de lo que queriamos ver, empezar en Ribadeo, para visitar la cercana Playa de las Catedrales, seguir por la costa para conocer Luarca, hace noche en Oviedo, para poder visitar tanto Santa María del Naranco como San Miguel de Lillo, volver sobre nuestros pasos para ir a Cudillero y pasar dos días en el Valle de la Liébana

Salimos de Madrid el viernes por la tarde,con destino a nuestra primera etapa nos va a llevar a Ribadeo pueblo situado en la margen izquierda de la ría del Eo, que es la frontera natural que separa la región gallega de la asturiana. Haciamos noche en el Parador. Pensábamos que ya estaría terminada toda la A8, la autopista que recorre toda la costa cántabra, pero desde Avilés hasta Ribadeo, hay bastantes tramos que todavía no estaban aún terminados - tampoco lo están ahora como pude comprobar en un reciente curso de fotografía en el que he estado -. Esto hace que se tarde más de lo que teníamos previsto, y ojo que webs como Google Maps marcan la carretera como si toda fuera autovía, cosa que nos es cierta. Llegamos de noche, y tras cenar nos fuimos a descansar para recuperar fuerzas para el día que nos esperaba.

El sábado amaneció con un fuerte aguacero, que a ratos apenas dejaba ver desde los ventanales del parador la ría del Eo. Sin embargo, poco a poco empezó a despejar y pudimos irnos a recorrer la costa. Aunque el tiempo no acompañaba cuando realizamos la foto, las vistas de la ría desde el parador merecen la pena.




La ría del Eo, desde el Parador de Ribadeo

Nos fuimos a visitar la costa de Ribadeo. La primera parada la hicimos en el paseo que discurre paralela a la ría del Eo, al que se llega a través de la carretera del faro. Allí aparcamos, y a pesar de la ligera lluvia, nos dimos un paseo por la zona que está habilitada para ello junto al Castillo de San Damián, antigua fortaleza construida orignalmente en en el siglo XVII y reconstruida dos veces, tras ser destruida por los ingleses en una ocasión y que volara por los aires en el siglo XIX. Puede verse en la siguiente fotografía:




Castillo de San Damian, Ribadeo

En esta parte hay algunas pequeñas calas a las cuales se puede bajar




Pequeña cala en la margen gallega de la ría del Eo.

Si seguimos la carretera que discurre paralela a la ría en dirección a la desembocadura del Eo, nos acercamos hasta Isla Plancha, un islote unido a tierra firma por un puente donde hay dos faros: el antiguo construido en el año 1857, y el nuevo, que entró en servicio en el año 1983, con un alcance de 21 millas. La zona está acondicionada para poder pasear.Puede encontrarse más información sobre este faro en Faro de Illa Pancha.




Antiguo faro de Ribadeo, en Isla Plancha





Faro nuevo de Isla Plancha

Tras esta excursión, volvimos a Ribadeo para comer tranquilamente y esperar a que bajara la marea pare poder visitar la playa de Aguas Santas o Playa de las Catedrales, el motivo por el cual quisimos empezar este viaje en Ribadeo. Esta playa tiene una particularidad: la única manera de visitarla es con la marea baja, puesto que el mar la cubre durante la pleamar. Por tanto es aconsejable mirar una tabla de mareas de la zona antes de acercarse a verla. Normalmente, los establecimientos turísticos de Ribadeo, suelen tener información sobre la pleamar y la bajarmar. El encanto especial de esta playa son los arbotantes naturales que la erosión del mar ha ido labrando en las pizarras y esquitos, cuyo aspecto recuerda al de las catedrales góticas. Merece la pena ver la playa desde lo alto del acantilado con la pleamar y luego dar un paseo por los arenales disfrutando de los arcos y cuevas con la marea baja. A pesar de ser pleno invierno, había mucha gente visitando la playa. En abril de este año, en un curso de fotografía, me comentaron que en verano es prácticamente imposible visitarla por la gran cantidad de público que hay. Si alguna vez tienen oportunidad de visitarla fuera de temporada alta, no dejen de hacerlo. Merece la pena disfrutar del paisaje.




La playa de las Catedrales , Ribadeo





La playa de las Catedrales , Ribadeo





La playa de las Catedrales , Ribadeo

Si se continuamos hacía el Oeste por la carretera, llegamos a una zona donde hay varios miradores desde donde se puede contemplar la costa de la zona. La siguiente fotografía está tomada desde uno de ellos.


Estuvimos dando un paseo por esa zona hasta el atardecer, momento en el cual cogimos el coche para dirigirnos a nuestra próxima parada, la preciosa parroquia de Luarca, capital del concejo asturiano de Valdés. Lástima que sólo pudimos darnos una vuelta de noche, porque el pueblo es muy bonito. Aparcamos el coche en la zona del puerto y dimos un paseo por la zona, fotografiando el puerto. Es un destino que tenemos anotado en nuestros planes para volver y visitarla con tranquilidad, tanto el pueblo como las playas que tiene alrededor.

Esa noche haciamos teníamos previsto cenar en un restaurante en Luarca , el Barómetro, que nos había aconsejado un compañero de trabajo. Mereció la pena, disfrutamos de un cachopo y unos fideos con almejas exquisitos. Eso sí, si quereís comer en él,aseguraros de tener reserva, porque nosotros, llegando a las nueve de la noche y a primeros de marzo, casi no conseguimos mesa.




Muelle de Luarca





Barco en el muelle de Luarca


Tras cenar subinos hasta la zona del faro desde donde se puede ver toda Luarca. La lástima es que no me quedaron demasiado bien las fotos que hice en la zona. En la hora dorada o azul, se debe de disfrutar de una bonita vista de la población y su muelle. Después del paseo, nos fuimos hacia Oviedo, donde pasamos la noche. La ruta del día siguiente, subir al Monte Naranco , para ver Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo y volver de nuevo a la costa para ver Cudillero.


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